sábado, 9 de mayo de 2009

¿Y, POR QUÉ AHORA, DE REPENTE, YOGA?

Hay varias maneras de describir lo que es yoga. Yo misma no sabía qué era la primera vez que entré en una clase.
Lo que aprendí en esa clase es que la sensación física y mental con la que se sale es genial, no tiene nada que ver con estar rendido después de correr 10 km, o nadar 2.000 metros…que era lo que yo hacía para “relajarme”.

Sólo conseguía cansarme, pero seguía bombardeada por mis pensamientos de:.. tengo que…., debería tal…., ¡uff! no he ido a esto… ¡ay! no he llamado a ….
Y si estaba enfadada o furiosa o muy cansada, entonces evidentemente mi cuerpo estaba tenso..con lo cual era prácticamente seguro que iba a lesionarme. Y así era, y lesionada no tenía ya escape para liberar o manejar el estrés acumulado.

En una de éstas una compañera de trabajo, un poco harta de mi mal humor, me sugirió amablemente: "¿Por qué no haces yoga? A mi me vino genial hace años, creo que te vendría bien a ti ahora".

Un poco incrédula y un mucho curiosa, busqué en Google y aparecí en la clase de prueba de una de las escuelas con más tradición de enseñanza de yoga del mundo: Sivananda.
La curiosidad era mayor que el rechazo a la parafernalia del Om, los gurús y los maestros y las oraciones en sánscrito, y me inscribí a las clases de principiantes.

Siendo deportista desde los 5 años, la parte física o de práctica de las posturas o "asanas" era muy fácil, mi interés era lo referido al descanso de la mente y al estado de ánimo, ¿Cómo puedo lograr reposar un rato mi mente y relajarme un poco?

El día que aprendí a respirar, me di cuenta de la diferencia entre Yoga y Deporte.

Maite Crespo

www.todoyoga.com

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